Pocas situaciones generan tanta angustia como ver cómo se debilita el vínculo con tus hijos porque el otro padre cambió de domicilio, dificulta los encuentros o sencillamente incumple el régimen acordado. La buena noticia es que la ley chilena no te deja sin herramientas, pero esas herramientas exigen acción judicial oportuna y bien dirigida.
La relación directa y regular, lo que comúnmente llamamos régimen de visitas, es un derecho que la ley reconoce tanto al hijo como al padre o madre que no tiene el cuidado personal. No es un favor ni una concesión del otro progenitor: es un derecho exigible ante los Tribunales de Familia.
Cuando ese régimen se incumple, tienes vías concretas de acción. Si no existe un régimen fijado judicialmente, lo primero es solicitarlo, porque un acuerdo verbal o de palabra es muy difícil de hacer cumplir. Si ya existe una resolución que lo establece y el otro padre la incumple, puedes pedir su cumplimiento forzado e incluso solicitar apremios contra quien obstaculiza sistemáticamente el contacto.
El cambio de domicilio merece atención especial. Cuando el padre que tiene el cuidado personal se traslada a otra ciudad o región, el régimen de visitas suele volverse impracticable en sus términos originales. En esos casos es necesario solicitar una modificación que se ajuste a la nueva realidad, fijando formas de contacto compatibles con la distancia y, según las circunstancias, dejando establecido quién asume los costos del traslado.
Hay algo que conviene hacer desde el primer momento: documentar los incumplimientos. Anotar las fechas en que se te negó el contacto, conservar los mensajes donde se cancelan las visitas, registrar cada obstáculo. Esa evidencia es la que permite al tribunal dimensionar el problema y actuar.
En DEC Abogados representamos tanto a quien busca establecer o restablecer el contacto con sus hijos como a quien necesita ajustar un régimen que dejó de funcionar. Analizamos tu situación, definimos la vía más rápida y eficaz, y actuamos con la urgencia que estos casos requieren, porque cada mes que pasa es tiempo de vínculo que no se recupera.
Si tu relación con tus hijos está en riesgo, escríbenos y evaluemos tu caso.